Las Flexiones Perfectas, Por Amanda Bisk

El próximo miércoles día diecinueve de octubre es el día mundial contra el cáncer de mama y desde Mujer y Salud nos gustaría manifestar nuestro apoyo a todos los perjudicados por esta enfermedad, de exactamente la misma manera que a sus familiares. No te preocupes si la mente se te va una y otra vez… es lo más normal. Lo esencial y el éxito de la práctica se encuentra en regresar a la concentración tantas veces como sea preciso sin desistir. Recuerda que no debes tener un paisaje espectacular fuera de la ventana para poner en práctica la estrategia, lo único que tienes que hacer es escoger un sitio ¡no importa cuál sea!

El ejercicio consiste en observar y prestar mucha atención a los movimientos de la psique. Por ejemplo, si nos ponemos a pensar en alguien, observarlo, darnos cuenta de qué cosas están pasando por nuestra psique y dejar que, tal y como vienen, se vayan.

Para continuar entrenando un poco más los ejercicios del Mindfulness deberás escoger algo que te llame la atención: una llamada por teléfono, mirarte al espejo, pasar por la calle y ver un cristal, un semáforo en rojo,… cualquier cosa que te llame la atención y escojas para éste ejercicio. En el momento en el que hayas decidido cada vez que te encuentres con él a lo largo de tu día deberás parar y examinar tu respiración. Una vez chequeada la respiración continúa con tus actividades. Así empezarás a darte cuenta de tu presente.

Prosigue este paso a paso: Abandona lo que estás haciendo por un momento. Realiza 3 inspiraciones con atención plena. Pregúntate: ¿qué me pasa ahora mismo -en sensaciones físicas, en tus pensamientos, emotivamente-? Percibe y reconoce tu experiencia presente con una atención bondadosa. Prosigue respirando y sigue.

Por esta razón, cuando practiques mindfulness, presta atención minuciosamente a tu cuerpo. Obsérvate todo tú, como una especie de maquinaria con unas estrategias sumamente complejas e inteligentes de protección que, no obstante, tratas de entender para ayudarte en la tarea que esos mecanismos automáticos tratan de cumplir. Adopta una situación de compasión frente a ti mismo, y sin juzgarte ni culpabilizarte, obsérvate y trata de entenderte. Fíjate de qué manera algunos pensamientos generarán ciertas sensaciones físicas, y suavemente trata de asistirte de la respiración para no preocuparte por ello, perdonándote incluso por esas sensaciones desagradables, y llevarte a ese instante presente en el que nada es más importante que la fortuna de estar vivo y de sentir todo cuanto sientes.

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