Mindfulness = Reduce El Agobio Con Estos Fáciles Ejercicios

El mindfulness, conciencia atención plena, es un estado mental que nos hace vivir el instante presente. Este ejercicio se acostumbra a realizar como una continuación del anterior. Cuando estés lista, lleva la atención de los sonidos exteriores a tus pensamientos. Observa de qué forma los pensamientos surgen y se van. En cuanto aprecies que tu atención se enmaraña en un hilo de ideas, da un paso atrás con calma, distanciándote de tus pensamientos, y vuelve a observarlos en la distancia, en la medida que puedas.

La manera de vivir de las sociedades occidentales nos pone en piloto automático, lo que quiere decir que los días pasan sin que nos demos cuenta de lo que pasa en nuestro interior nuestro alrededor. Vamos tirando, caminando por la vida, sin parar ni un instante a observarnos internamente, sin parar a meditar en nuestras necesidades. Siempre y en todo momento rumiando, aferrados a las esperanzas más que a la realidad.

Lo primero darte las gracias que contactes con nosotros, nos interesa mucho vuestros comentarios. Como ya os hemos comentado en otros artículos Mindfulness es una herramienta que te permite aprender a manejar nuestra Atención, el Estrés y el Dolor Físico y Sensible que de forma frecuente brota a raíz de las circunstancias bastante difíciles de la vida. Por esto te animo a que te apuntes a nuestro taller gratis, te aguardamos!!!

Pero, ¿qué pasaría si la solución te tomará 2 minutos al día?… Este rápido ejercicio te va a ayudar a darle un merecido espacio a tu mente para simplemente funcionar mejor. Cultivar esta práctica te ayuda a lidiar mejor con los pensamientos y sentimientos difíciles que ocasionan estrés y ansiedad.

Obviamente, al percibir sonidos que entran por nuestros oídos, surgen pensamientos y sentimientos relacionados con lo que estamos oyendo, por lo que este ejercicio trata de conocer el silencio y el sonido de forma no conceptual (sin pensar) sino más bien experiencial (sintiéndolos).

Este ejercicio también es muy práctico, puesto que estruendos (por desgracia) hay mucho y en todas partes. Desde entonces mucho mejor concentrarse en sonidos naturales que fomenten la serenidad, pero incluso los ruidos molestos que podemos percibir en una gran ciudad nos pueden resultar útiles para practicar la ecuanimidad y la concentración.

Por ejemplo pensar en nuestro futuro -¿qué cenaré el día de hoy?; recordar nuestro pasado -¿qué día pague el recibo de la luz?; hacer planes -¿cuáles son mis propósitos de este año?; y crear trabajo productivo como diseñar autos eléctricos voladores.