Ejercicios De Mindfulness I Kaiden

Frecuentemente surgen discusiones sobre cuál es el mejor instante del día para hacer deporte: por la mañana por el hecho de que estás más descansada, a última hora porque te sirve de desconexión tras el trabajo… En realidad, el horario más adecuado para entrenar es algo muy personal pues, como hay personas diurnas y nocturnas, nuestros niveles de energía y, sobre todo, de motivación no prosiguen un patrón universal. Merced a esta sesión, de 1 hora y media de duración, vas a poder comprobar en primera persona la finalidad de esta práctica milenaria, y podrás adentrarte en este método para aprender a administrar las emociones, reacciones y pensamientos, algo necesario para encarar las diferentes situaciones que te presenta el cada día. También, serás capaz de descubrir que a través del desarrollo de la atención plena es posible conocerse mejor y desarrollar ciertas actitudes positivas en relación con tus emociones y sentimientos, llegando a controlarlos desde la libertad y la compasión.

Una de las técnicas que te pueden ayudar a soportar esas emociones es observar de qué forma son, de qué forma se sienten, sin procurar reprimirlas ni quitarlas, y ponerles nombre. Cuando ponemos nombre a algo, lo hacemos más dominable y nos resulta menos extraño. De esa manera, vamos a ser más capaces de dominar las emociones, en lugar de ser dominados por ellas.

No obstante, pese a que la meditación es tan ventajosa, lo cierto es que en la vida tan agitada que llevamos, tenemos poco tiempo para practicarla. Sin embargo, la buena nueva es que para practicar la meditación no siempre y en todo momento es necesario sentarse durante una hora en la situación de loto. En verdad, puedes practicar la meditación mindfulness en tu vida rutinaria mediante pequeños ejercicios que puedes incluir en tu rutina.

La práctica informal la hacemos cuando, en nuestra vida rutinaria, estamos presentes: cuando comes comiendo, saludas saludando y andas andando. Cuando estás en lo que hay que estar, viviendo el presente en lugar de llenarlo de estruendos mental, de constante autocrítica y ansiedad.

Tal como señala el nombre, este ejercicio de Mindfulness para adultos con ansiedad consiste en centrar toda la atención en un objeto; el que sea. Debes intentar centrar toda tu atención en el objeto hasta conseguir sentir la sensación de que estás presente en ese instante, tanto física como mentalmente. Debes sentirte despierto tratando que el objeto elegido robe toda tu atención. Si mientras lo haces tu mirada se desvía hacia otros puntos de la estancia estás pensando en objetos que no son el elegido, corrige y céntrate de nuevo dirigiendo tu atención al objeto inicial. Fíjate en su forma, su color, textura, etc.

En este ejercicio tomaremos un objeto para concentrar en él toda nuestra atención: bastará simplemente una pajita y un vaso con agua, llenado hasta la mitad un poco más de la mitad. Inhalaremos por la pajita y expulsaremos el aire, siendo conscientes de las burbujas que se forman al expirar. Volvemos a aspirar y volvemos a expirar. No pensamos, no juzgamos, no analizamos. Solo somos siendo conscientes de nuestra respiración y de lo que ahora está sucediendo.

Sentados muy quietos, con los ojos cerrados y respirando, ir dando un toque de campana de forma compasada, mientras nos sumergimos en ese sonido y respiramos en exactamente el mismo, tratando de ver qué siente nuestro cuerpo y qué nos sugiere dicho sonido. Los sonidos pueden efectuarse cada 10 veinte segundos más o menos.

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